El Grau Vell de Sagunt.

 

8212566master1Supongo que cada uno de   nosotros tiene sus lugares mágicos, esos a los que siempre vuelve buscando inspiración o, simplemente, a recargar las baterías, y no hablo sólo de las de la cámara. Para mí uno de esos lugares es el Grau Vell de Sagunt.

El Grau Vell es un pequeño núcleo de población situado frente al mar y con una larga y dilatada historia. Se ubica al sur del actual puerto de Sagunt y está formado por poco más de una treintena de casas que se articulan a lo largo de una única calle. Posee una pequeña ermita y un torreón de vigilancia costera cuya antigüedad se remonta a finales del siglo III a. C. o principios del II.

Distintas campañas arqueológicas, tanto terrestres como submarinas, han confirmado el enorme valor patrimonial de este antiguo puerto romano, único en el litoral valenciano, en el que se han podido desenterrar vestigios que datan desde 500 años a. C.

La pequeña franja costera del Grau Vell fue declarada B.I.C. (Bien de Interés Cultural) en 1993 por la Generalitat Valenciana, incluso sé que existía un proyecto de ampliación del B.I.C. hacia el norte para incluir las baterías de costa de la Guerra Civil y el yacimiento ibero romano allí situado. Ignoro cómo quedó aquel proyecto y los intentos que desde diversas instancias se han realizado para proteger este enclave patrimonial valenciano, pero basta dar un vistazo a la zona para comprender que la cultura y el patrimonio tienen perdida de antemano la partida frente a la especulación urbanística.

Y digo esto porque el Grau Vell, que comparte espacio geográfico con otra auténtica joya paisajística: la Marjal dels Moros, está siendo asfixiado por un faraónico proyecto de polígono industrial, que alguien ha considerado como el mayor de Europa, y que hoy, por efecto de la crisis, o a saber por qué, ha quedado reducido a una inmensa retícula de calles y farolas que semejan una ciudad fantasma en la que los edificios hubieran sido abducidos por algún capricho extraterrestre.

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Y para colmo de males, una de las últimas noticias que he podido recabar sobre el tema, fechada hace sólo unas semanas, indica que el nuevo deslinde proyectado por Costas en la zona sur del término de Sagunt ha dejado en zona pública marítimo terrestre todo el barrio del Grau Vell, lo que abre la posibilidad de que éste sea demolido en su totalidad.

Pero no es de desgracias urbanísticas de lo que quería hablaros, aunque a veces resulte inevitable, si no de sensaciones. De las que se experimentan la primera vez que penetras entre aquellas casas de un blanco inmaculado. La impresión dominante es la de haber retrocedido en el tiempo. Recuerdo algo que me dijo un amigo después de visitar el lugar: “ha sido como volver a mi niñez”. Ese es, de alguna manera, el sentimiento que se apodera del visitante desprevenido.

Visitar el Grau Vell puede ser toda una experiencia desde el punto de vista fotográfico. El blanco reluciente de la cal contrasta con el negro de las rocas que jalonan la costa. Y tras las casas, como cubriéndoles las espaldas, se alzan los cañaverales y carrizos que delimitan la Marjal dels Moros. Las gentes del Grau Vell son también especiales, abiertas y dialogantes, no dudarán en contarte sus historias o en invitarte a un plato de conejo al ajillo, lo digo por experiencia propia, si te dejas caer a la hora del almuerzo por el sombrajo que rodea al bar y que hace de improvisada terraza frente al mar.

Resulta también muy interesante el salir del barrio paseando hacia el sur y contemplar las curiosas construcciones realizadas alrededor de viejas caravanas, convertidas en improvisados chalets rodeados de cercas de madera o de viejos neumáticos semienterrados en el suelo, y todo ello reluciente por el blanco de la cal que parece omnipresente.

El Grau Vell es uno de los últimos vestigios de un tiempo que se nos va a marchas forzadas, de ropa tendida al sol y de viejas canciones que suenan en la radio, de carteles desteñidos que anuncian verbenas con vedettes que debieron vivir tiempos mejores.

En resumen, es un lugar al que abría que acudir, aunque sólo fuera para dejar constancia de que algún día existió.

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Para acceder al Grau Vell hay que tomar la carretera que va de Puçol al Puerto de Sagunto y coger un desvío señalizado a la derecha, el cual nos irá guiando, a través de las calles del despoblado polígono industrial, hasta el camino de acceso al barrio. Que ustedes lo disfruten.

 

3 pensamientos en “El Grau Vell de Sagunt.

  1. Jose Villaplana

    Suscribo lo que dices. Conocí este lugar por tí y en cierta forma he recibido también, como un hijo que recoje el legado del padre: sentimientos, colores, recuerdos… Aunque creo que cualquier visitante recibe influencias del entorno y sale de allí con sensaciones que probablemente serán similares.

  2. DANIEL R.

    Estoy my de acuerdo contigo.
    Es un lugar excepcional. Es como viajar hacia atrás en el tiempo y vover a la niñez, a la españa profunda de los 60….

    Si los políticos cegatos, intentan pasarle el rodillo de la Ley de Costas, convendría MOVILIZARSE

    UN SALUDO

  3. Pingback: Un paseo por el Grau Vell de Sagunto | Sagunto Turismo

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